BOLETÍN CRIMSONIANO
29 de
DICIEMBRE de 2002
AÑO segundo,
NÚMERO CUATRO
|
UN VISTAZO AL AÑO 2002
Empezamos el año como acabamos, pero también con una promesa
cumplida, la de aparecer con el artículo sobre la discografía de
Adrian Belew. Para el año que viene se podrá esperar algo
similar con relación a Bill Bruford, en un esfuerzo por revisar
la discografía fuera del grupo del Doble Trío. También nos
espera en este número un buen número de discos que he comentado
para la ocasión, ya que este año ha sido uno pletórico en
ediciones de todo tipo, con muchos discos en directo por parte
de nuestros artistas y la correspondiente ración de discos de
archivo, del KCCC y otros proyectos. Todos los miembros del
Doble Trío han editado algo este algo este año bajo su propio
nombre o el de sus grupos paralelos, excepto Robert Fripp. En
este mes de diciembre se va a producir la reedición en disco
compacto de los tres primeros discos de Adrian Belew en
solitario, Lone Rhino, Twang Bar King y Desire
Caught by the Tale –los dos primeros nunca antes fueron
objeto antes de una edición digital. Una de las mayores
esperanzas ha sido la aparición de la 21st Century Schizoid Band,
cuyo primer disco, en directo, se comentará más adelante.
Estamos a las puertas de la edición del nuevo disco de King
Crimson, The Power to Believe, y de un año 2003 que
promete gira mundial del grupo. Espero que puede llegar a todos
los continentes. Nada más puedo decir ya aquí, el resto está más
adelante.
GUÍA DE LOS DISCOS DE ADRIAN BELEW
Pendientes
como estamos de la edición de Dust, la caja aún no
publicada que recopilará temas inéditos de toda la carrera de
Adrian Belew, en solitario y con sus distintos grupos, creo que es
el momento ya de darle un repaso a su discografía.
Lone Rhino
(1981)
Uno de los
acuerdos más importantes, cuando se formó el grupo Discipline, fue
el asegurar que para sus miembros habría espacio suficiente para
sus proyectos en solitario. Esto interesaba sobremanera al propio
Adrian Belew, que había conseguido un contrato para sí con la
compañía Island Records. Aparte de sus méritos intrínsecos, este
primer disco nos permite vislumbrar que es lo que Belew aportó a
Discipline y cual era el impacto que empezaba a tener sobre él su
vinculación con King Crimson. En esta grabación el guitarrista
contó con los miembros de su grupo Gaga, con los que llegó a
telonear a la League of Gentlemen de Robert Fripp.
Estos eran William Janssen (saxos), Christy
Bley (piano) y J. Clifton Mayhugh (bajo), con la colaboración de
Audie Belew –4 años– en un tema. Belew tocó la batería en el
álbum. Más que ponerme a desglosar los temas indicaré sólo
aspectos generales de la grabación. En su primer disco como
solista, Belew parece haber absorbido y decantado todas las
influencias de los maestros con los que llegó a tocar. Hay algo de
Zappa, de Bowie y de Byrne aquí, incluso una influencia incipiente
de King Crimson; pero lo que más agradablemente sorprende es la
inusitada madurez del debut del artista, con un disco que no
parece una primera grabación. La atmósfera con la que se creó fue
relajada, en las Bahamas y con su familia con él. Muchos temas se
construyeron a partir de un núcleo central de grabación formado
por batería, bajo y piano, sobre el cual se añadió todo lo demás.
No sólo habitaban canciones los surcos de este vinilo, sino que
podíamos encontrar hasta tres instrumentales en él. Dos de ellos
(“Naive Guitar” y “Hot Sun”) son un trabajo de Belew en solitario,
mientras que en el tercero (“The Final Rhino”) aparece el piano de
Audie Belew; sobre el cual se sobreimpuso la guitarra de su padre.
Twang Bar King
(1983)
El mismo
equipo que grabó el primer disco apareció de nuevo en el segundo
álbum, con la incorporación de Larrie Londin a la batería, músico
que llegó a formar parte, por poco tiempo, del grupo The Bears. El
tributo que Belew paga a sus influencias es más obvio, ya que el
riff del instrumental “Paint the Road” parece “Thela Hun Ginjeet”
segunda parte y se hace una versión del “I’m Down” de The Beatles.
En líneas generales la música se desenvuelve por parámetros muy
similares a los del primer disco de Belew, salvo por el último
tema, el instrumental “Song for a Blue Whale”, que predice su obra
siguiente. El tono del disco es similar, quizá ligeramente más
nervioso y espontáneo al contar con un batería (y no tener que
desdoblarse Belew). En cualquier caso, el tono de ambos discos es
muy similar y podrían haber formado un álbum doble sin ningún tipo
de problemas. La estética era la misma y Belew presentaba el mismo
tipo de trabajo a la guitarra, ingenioso y exuberante a un tiempo.
Las letras alternan un cierto sentimentalismo con muestras de
humor, mucho más cándido que el vitriolo de su maestro Frank Zappa.
Durante el mes de septiembre de 1983 Belew presento en directo
material de ambos discos con la misma banda que los grabó, a
excepción del bajista, que fue otro. Interpretó también la canción
de King Crimson “Heartbeat”.
Desire Caught by
the Tail
(1986).
La trilogía de
discos grabados por Belew para Island Records se cerró con éste
álbum, muy diferente de los anteriores. Esto es así porque este
trabajo fue una obra puramente instrumental que puso a prueba la
pericia como compositor e intérprete de Belew, a lo largo de los
casi 3 años que duró su gestación. Con referencias obvias a
Picasso y Miró, Belew hizo un uso exhaustivo de las posibilidades
tanto de la guitarra como sintetizador analógico como del estudio
de grabación. Aquellos que piensan que Belew sólo es un músico pop
rock deberían escuchar este disco. Este es un esfuerzo que no tuvo
continuidad directa en otras grabaciones hasta pasado mucho
tiempo, pero piezas como “Tango Zebra” fueron el germen de la
canción “Peace on Earth”, mientras que “Laughing Man” se
interpretó en directo por The Bears. Éste fue el único disco de
esta primera trilogía que fue editado como compacto, ya que hemos
debido esperar al año 2002 para que exista una reedición en
formato digital de los dos primeros discos. En la actualidad los
tres sólo se encuentran a la venta en Japón, pero esperamos que a
lo largo de 2003, puedan estar disponibles en el resto del mundo.
Desire Caught by the Tail es especialmente brillante y
complementa a la perfección los dos primeros discos, pero yo lo
recomiendo en sí.
The Bears – The
Bears
(1987)
Adrian Belew
había sido el productor del primer disco de The Raisins
(recientemente reeditado, por cierto), pero durante el proceso de
la preparación del segundo disco sucedió que Belew se incorporó al
grupo y éste pasó a ser The Bears. Tras una breve estancia de
Larrie Londin a las baquetas, el cuarteto quedó compuesto por
Adrian Belew y Rob Fetters (voces y guitarras), Bob Nyswonger
(bajo) y Chris Arduser (batería). La música de este cuarteto es
pop rock sin ninguna relación aparente con King Crimson, salvo por
la presencia de Adrian Belew. Tampoco era la banda de éste, sino
un verdadero grupo donde todos participaban y en la cual nuestro
guitarrista era uno más. De hecho no todas las composiciones eran
suyas, aunque coescribío la mayoría de ellas. El álbum fue
publicado por el sello I.R.S. de Miles Copeland. Durante este
primer período de vida del grupo, éste efectúo diversas giras,
lanzó discos sencillos y llegó a grabar vídeos promocionales, pero
el éxito comercial les fue esquivo, a pesar del evidente “gancho”
pop de las canciones, de gran calidad dentro de su estilo. En el
disco aparece como invitado William Janssen a los saxos.
The Bears – Rise
and Shine
(1988)
El segundo de los discos del grupo fue aún mejor que el primero,
ahondando en el mismo estilo. Su edición en disco compacto incluyó
dos temas del primer álbum sobre los que se había vuelto a
trabajar, remezclando y haciendo otra clase de cosas.
Comercialmente hablando este Rise and Shine tuvo la misma
mala suerte –de forma injusta ya que tiene todas las virtudes de
un buen álbum de pop rock– que su predecesor y no llegó al éxito
comercial. Su compañía discográfica sufrió una crisis y el grupo,
enfrentado a la falta de éxito y sin el apoyo de un sello,
desistió en sus intentos por seguir adelante. Adrian Belew volvió
a su carrera en solitario, mientras que los tres miembros
restantes prosiguieron como trío bajo el nombre de Psychodots.
El hecho de
que el grupo se separase no implicó ningún problema personal entre
sus integrantes, que han seguido colaborando entre sí. Han estado
con Belew en estudio y en directo aparte de mantener sus propios
proyectos ya como Psychodots o en solitario.
Tanto Chris Arduser como Rob Fetters tienen discos propios. En el
de Fetters, Lefty Loose Righty Tight, colaboran todos los
miembros de The Bears –de hecho, si suena a algo, el álbum suena a
ese grupo–, aunque no llegó a grabarse entonces ningún tema como
cuarteto. Belew está presente como batería en varias piezas y
también escribió parte del material junto a Fetters.
Mr. Music Head
(1989)
Y Adrian Belew
reanudo su carrera en solitario con el primero de los tres álbumes
que registraría para el sello Atlantic, grabado por primera vez en
su carrera de forma digital. Uno de los cambios más significativos
fue el hecho de que Belew incorporó el piano como instrumento para
componer e interpretar. De hecho, en la contraportada podemos
encontrar a Howard, el piano de su nueva casa que fue dejado atrás
por sus antiguos dueños. Belew lo “adoptó” inmediatamente. Otro de
los rasgos importantes de la obra fue la cantidad de tiempo
invertido en hacer un uso exhaustivo de las posibilidades de las
múltiples pistas de grabación. Así, cada tema tiene un gran número
de pistas, usadas o no en la mezcla final, tanto es así que para
Dust hay canciones de este álbum que se presentan con
mezclas radicalmente distintas a las originales, usando sólo las
pistas grabadas originalmente. El lenguaje vuelve al pop de los
primeros discos con cierto acento Beatles. A pesar del esfuerzo de
Atlantic –se sacó un sencillo y se grabó un vídeo–, el éxito
comercial no acompañó a este álbum. Si dudarlo, mi tema favorito
de este disco, una de las mejores piezas del repertorio de Belew
es “1967”, una canción que aglutina 5 temas compuestos previamente
por Belew e interpretada al dobro, presumiblemente el mismo que
aparece en la contraportada del álbum.
Young Lions
(1990)
Un hecho
importante fue la llamada que le hizo David Bowie a Belew para la
gira Sound & Vision. Esto se vio reflejado en este álbum,
que contó con la composición de Bowie “Pretty Pink Rose” (que se
interpretó en la gira) y la canción compuesta entre ambos “Gunman”.
En ambos temas aparece la voz de Bowie. Por segunda vez en la
discografía de Adrian Belew, un disco suyo acogía versiones de
temas ajenos. Por un lado había una lectura pop de la canción de
King Crimson “Heartbeat” y por el otro se encontraba una versión
del tema de los Travelling Willburies –supongo que la presencia
conjunta de George Harrison, Bob Dylan y Roy Orbison fue algo que
Belew no pudo resistir–. Aunque técnicamente el disco es
irreprochable, está claro que no era ésta una época muy inspirada
en cuanto a la composición de los temas y el resultado es inferior
al disco previo. Nuevamente, para Dust, Belew ha revisado
este disco y ofrecerá recreaciones de algún tema así como las
bases instrumentales de algunos otros, que parecen tener vida
propia según el propio Belew. Uno de los mejores momentos, desde
un punto de vista humorístico, es la pieza “I am What I am”, con
la irresistible voz del Profeta Omega.
Desire of the
Rhino King
(1992)
Llegados este punto, Islands
records decidió rentabilizar el fondo de catálogo de Belew
editando este extenso resumen de lo grabado por el guitarrista
para el sello en versión remasterizada. Esta antología, teniendo
en cuenta la ausencia de edición en compacto de los dos primeros
discos, permitió poder disponer de este material, algo que fue
aceptado por Belew como mal menor. Con la reedición actual de los
primeros discos –de momento sólo en Japón, pero esperamos que
pronto se haga extensiva al resto del mundo- este disco compacto
deja de tener el interés que tuvo aunque éste fue un producto muy
digno. En cualquier caso aparece un tema inédito de las sesiones
de Desire Caught by the Tail:
“Joan Miro's Procession Through the Insides of a Purple Antelope
Across a Sea of Tuna Fish”, que siempre podrá enganchar a los
coleccionistas.
Inner Revolution
(1992)
La trilogía con Atlantic se
cerró con un disco menor. No me atrevo a calificar de otro modo a
este álbum. Hay muchas canciones cortas y se nota el “truco”: una
suena a King Crimson, otra a John Lennon, otra más a Roy Orbison,
etc. Lo cierto es que Belew no lo había pasado muy bien estos
años, que fueron los de la separación de su primera esposa,
Margaret. Sobre su divorcio ayuna canción en este disco, “The War
in the Gulf Between Us”, donde se documenta esto perfectamente,
aunque para mi gusto la letra de esta canción (y su título) no es
de lo mejor de Belew. No se debe infravalorar el papel de Margaret
Belew, pintora y escultora, suya fue la letra de “Two Hands”,
canción de Beat. Además, la letra de “Indiscipline” estuvo
basada en gran parte en una carta que ella le remitió
escribiéndole sobre una escultura que acababa de crear. Es de los
discos de Belew que menos huella me han dejado.
Poco más se puede decir sobre
este álbum..
The Acoustic
Adrian Belew
(1995)
Hay una
cierta confusión sobre la fecha de este disco, ya que aparece como
posterior a Here pero ciertas informaciones mías lo colocan
antes, en una edición sólo para fans, aunque luego este disco haya
sido editado por Adrian Belew Presents y por DGM. La presentación
recuerda a la del álbum blanco de The Beatles y el contenido es
muy simple: un puñado de canciones de toda la carrera de Belew,
incluyendo King Crimson y The Bears, junto a versiones de The
Beatles y Roy Orbison; todo ello interpretado por Belew con la
ayuda de una guitarra acústica. Salvo por algunas voces dobladas y
por la aparición de un tema registrado al revés, “Martha Adored”
que da la vuelta a “Dream Life”, la producción es muy simple. El
resultado es un hermoso disco muy sencillo y claro, sin adornos,
pero con versiones espectacularmente buenas de temas como “The
Rail Song”, por ejemplo. La versión japonesa del álbum incorporaba
versiones de las piezas “Young Lions” y “Men in Helicopters”.
Here
(1994)
Finalizada ya la relación con Atlantic, Belew firmó contrato con
Caroline y grabó este disco inmediatamente antes de la reunión de
King Crimson en 1994. Después de la gran frustración provocada por
la trilogía Atlantic, y en especial por Inner Revolution,
fue muy agradable escuchar como Adrian Belew había vuelto por sus
fueros con el que probablemente es su mejor disco de canciones
hasta la fecha. Es difícil de explicar, pero creo que es fácil de
entender. Hablo de esa sensación que uno tiene al escuchar un
disco y descubrir que es bueno y que te está diciendo algo.
Evidentemente, a la calidad en la grabación e interpretación se ha
sumado la excelente composición de las piezas. Quizá tenga algo
que ver la nueva situación personal del cantante, ya que había
conocido a quien sería su nueva esposa, Martha Belew y empezaba
una nueva época en su vida. Encuentro documentado en la canción de
este álbum “May, 1, 1990”. También se
pueden destacar las piezas “Fly”, “Dream Life”
o “Burned by the fire we made”. Quizá también influiría en
su ánimo la perspectiva del nuevo King Crimson.
The Guitar as
Orchestra
(1995)
Este disco era el primer volumen de una serie dedicada a explorar
las posibilidades no convencionales de la guitarra eléctrica. El
título completo del álbum es The Experimental Guitar Series
Volume 1: The Guitar as Orchestra. En el mismo disco se
anunciaba que el siguiente volumen estaría dedicado a The
Animal Kingdom. The Guitar as Orchestra es un disco
instrumental y está subtitulado por Adrian Belew como “10 piezas
clásicas modernas presentadas como un concierto de orquesta,
compuestas e interpretadas enteramente sobre una guitarra
eléctrica”. Este disco fue grabado en el domicilio del guitarrista
y fue producido por él mismo, revelando alguna de las facetas
menos evidentes del trabajo de Belew. Algunas de las piezas fueron
improvisadas y quedaron así, por ejemplo “Strangers on a Train” y
“Lawrence Harvey’s Despair”. Otras surgieron como improvisaciones
pero fueron aprendidas por Belew y luego modificadas y
enriquecidas tanto en estructura como en instrumentación:
“Portrait of the Guitarrist” y “Seven Elephants”. El resultado de
estos presupuestos sonoros es variado, en general interesante, y
la mayoría de las piezas creo que consiguen el propósito con el
que fueron concebidas, sonando a música clásica contemporánea
interpretada por una orquesta.
Op
Zop Too Wah
(1996)
El disco está compuesto por
un total de 21 piezas, lo cual puede dar una sensación engañosa,
ya que algunos temas son muy breves. De hecho alguno se corta para
dar paso a ruiditos diversos o, simplemente, queda inconcluso. Lo
que encontramos en la mayoría de los temas son canciones y algunos
instrumentales. Tal cantidad de temas permiten suponer que Belew
toca todos los palos. Destacan los instrumentales como “Op Zop Too
Wah” y “High Wire Guitar”, tema, éste último, donde una guitarra
desbocada se apoya en tablas hindúes punteado todo ello por ruidos
de un hipotético público. Con respecto a las canciones me llaman
la atención “Of Bow and Drum”, que abre el disco con una guitarra
salvaje y una buena labor de percusión, “Six String” es una
divertida pieza donde la relación de un guitarrista con su
guitarra se convierte en una metáfora del amor; y “I Remember How
To Forget”, una canción de King Crimson que Belew pidió que se le
devolviera, y de la cual puede escucharse una versión instrumental
en el disco del KCCC The VROOOM Sessions..
Belew Prints
(1998)
Como en The Acoustic
Adrian Belew en Belew Prints todo es acústico pero a la
guitarra acústica se le ha añadido piano y batería. De nuevo hay
una revisión de la obra de Belew, dentro y fuera de King Crimson.
El repertorio puede dividirse, grosso modo, en un 30% de
material crimsoniano, otro 30% de canciones beatlesianas, otro 30%
de material más personal del autor y un 10% de alegres marcianadas.
“Men in Helicopters” abre el compacto con un cuarteto de cuerda
apoyando la voz de Belew con un resultado espléndido. Este tema
introduce el primer segmento de canciones del disco, interpretadas
con guitarra.
Estos son:
“Cage”, “I Remember How to Forget”, “Young Lions” y “Never
Enough”. Antes del
siguiente bloque podemos oír un ejemplo de música concreta,
tal y como la entiende Belew, “Things You Hit With a Stick”.
Los temas
al piano son: “Everything”, “Big Blue Sun”, “Bad Days” y “One of
Those Days”. Un nuevo
collage, está vez de instrumentos tonales, “Return of the Chicken”,
introduce el último bloque, de nuevo a la guitarra: “Dinosaur”,
“1967” y “Free as a Bird” (luego incluido en el disco de King
Crimson VROOOM VROOOM. Finaliza el disco con las dos piezas
previas de música concreta superpuestas, formando una nueva pieza,
“Nude Wrestling with a Christmas Tree”.
Salad Days
(1999)
Este álbum es una antología
de los discos acústicos de Adrian Belew publicada en los Estados
Unidos por el sello Thirsty Ear. Se incluyen tres piezas de The
Acoustic Adrian Belew, once de Belew Prints y el disco
se completa con dos temas registrados en directo en Argentina;
versiones de “Three of a Perfect Pair” y “Fly”, de King Crimson y
el propio Belew –su álbum Here– respectivamente. Supongo
que son muestras del disco en directo anunciado hace tiempo y aún
no publicado This is Pencil.. El disco es tan bueno –o tan
malo, según los gustos– como Belew Prints, aunque creo que
se han dejado de lado alguna de las mejores piezas de los discos
de origen y se ha escogido alguna de las más flojas. Lo mejor:
“Men in Helicopters”, los tres temas de The Acoustic Adrian
Belew y las versiones de King Crimson (“Three of a Perfect
Pair”, “Cage” y “Dinosaur”), y de la crimsoniana “I Remember how
to Forget”.
Coming Attractions
(2000)
Cuando se publicó este disco era una antología de material a
editar en el futuro e incluso que todavía no se ha completado de
grabar. Del nuevo disco eléctrico en estudio de Belew, aún
inédito, se incluyeron la canción “Inner Man” y el instrumental
“Predator Feast”. Si las piezas son representativas del álbum al
que pertenecen, la nueva propuesta de Belew es bastante más
agresiva que los discos previos.
Del nuevo trabajo con su grupo The Bears hay una canción suya
llamada “117 Valley Drive” muy representativa del lado pop de
Belew.
De This is Pencil, disco en directo grabado en Buenos Aires
el seis de septiembre de 1997, se incluyen tomas de “Inner
Revolution” y “Time Waits”. No se sabe aún si este álbum será
editado algún día.
De la caja inédita de cinco discos llamada Dust hay seis
temas: remezclas de material conocido (“Bird in a Box” y “House of
Cards”), recreaciones (“I Know what I Know and that is all I Know
and I Know It”), reconstrucciones (“The Man in the Moon”),
maquetas (“People”) o simplemente temas inéditos (“No Such
Guitar”). Belew piensa publicar un extracto de este caja –con
material de Belew y todos sus grupos– en un único compacto que se
llamaría Particles.
Del disco The Experimental Guitar Series Volume 2 Belew
presenta un largo fragmento llamado “Animal Kingdom”, con sonidos
africanos y selváticos, ejecutados a partir de la guitarra.
Como puede apreciarse, aquí
se encuentra una especie de aperitivo para el banquete. Lo ya
escuchado hace desear la edición de todo esto con un gran regocijo
anticipado, por el material crimsoniano que contendrá Dust
y por la excelencia de lo aquí expuesto con relación al nuevo
disco y a This is Pencil.
The Bears – Car
Caught Fire
(2001)
Y he aquí que trece años
después volvió a ver la luz un disco de The Bears, en este caso
autoeditado y con la participación de Robert Fripp a la guitarra
solista en un tema. Éste está dedicado a un amigo desaparecido de
Rob Fetters y que era fan de King Crimson. Nunca hubiera podido
imaginar que en una canción dedicada a él iba n a aparecer dos
miembros de su grupo favorito. El grupo era el mismo y también las
características de su música, que no se habían desplazado ni un
ápice en todo ese tiempo. El álbum se había grabado sin prisas y
de una forma relajada, a lo largo de muchos fines de semana,
producido por Belew. Toda esta actividad ah posibilitado la puesta
en marcha del grupo, de nuevo, incluso con página web propia. El
grupo, sus componentes y su estética son los mismos que 15 años
antes.
The Bears – Live
(2002)
Como una consecuencia de toda esta actividad de The Bears, se
organizaron un par de giras, en los huecos que la actividad de
King Crimson ha permitido. Como fruto de la primera de ellas, se
ha editado el primer álbum en solitario de The Bears. Recogido
en varias ciudades su repertorio es un repaso de los tres
álbumes del cuarteto. Lo que más me sorprende es que sea un
álbum sencillo, ya que de esta manera no se han podido incluir
más temas de los discos descatalogados del grupo, ni la versión
que el grupo efectuaba del “Red” de King Crimson con Bob
Nyswonger al contrabajo con arco. Otra consecuencia de la
escucha del disco es comprobar que el grupo es voluntarioso y
suena muy bien, pero ni es tan fuerte ni tan potente como King
Crimson. Hay entusiasmo y entre dos temas puede escucharse a un
miembro del grupo –el pop no ha muerto–, pero en la obra
y la discografía de Belew, y haciendo uso de la nomenclatura
frippiana, The Bears son segunda división, un lugar donde te
respetarán o colegas y podrás ganarte la vida, pero no cambiarás
el mundo. King Crimson si es primera división. Esperemos, pues,
el nuevo disco de Belew.
NOTICIAS
Ø
El concierto con las piezas orquestadas por Andrew
Keeling de Robert Fripp o King Crimson tendrá lugar el 28 de junio
en The Paradiso, Ámsterdam. El repertorio
estaría compuesto por "Dangerous Curves", "Requiescat", "Midnight
Blue", "Black Light". "Miserere Mei", "Red" y "Larks' Tongues in
Aspic, Part Two". Parece que no se interpretará "Pie Jesu".
Ø
El tan largamente esperado
nuevo disco de Sean Malone (Gordian Knot) está apunto de ser
editado sin no lo ha sido ya. Recordamos que en él aparecen Bill
Bruford y Steve Hackett.
Ø
Como es sabido en el próximo mes de febrero se
pondrá a la venta el nuevo álbum de King Crimson, The Power
to Believe. Las críticas que he leído (Sid Smith, Andrew
Keeling y Ian Wallace) son muy alentadoras. Luego habrá gira
mundial con fechas en Japón para el mes de abril y posiblemente
recitales en Europa en junio y julio de 2003.
COMENTARIOS DISCOGRÁFICOS
Ø
21ST CENTURY SCHIZOID BAND
– Official
Bootleg volume One (SB 001).
Basta con dar dos series de datos para
hacernos una idea sobre este disco. En primer lugar los músicos:
Mel Collins (saxos, teclados, flauta y voces), Michael Giles
(batería), Peter Giles (bajo y voces) Ian McDonald (saxos,
teclados, flauta, voces, voz y pandereta), y Jakko M Jakszyk
(guitarra y voz). Los
temas son
los siguientes: “A
Man, a City”, “Cat Food”, “In the Court of the Crimson King”,
“Formentera Lady”, “Ladies of the Road”, “I Talk to the Wind” y
“21st Century Schizoid Man”.
Este álbum fue grabado en directo en el local
de ensayos en agosto de 2002. Si la pregunta es ¿qué tal está? La
respuesta es, pues muy bien, señores. Lo cierto es que una vez que
empieza el disco ya no andas preguntándote quién falta, aunque ya
lo sabemos, porque tampoco se nota su ausencia (hablo de Greg Lake
o Robert Fripp). El disco es muy bonito y muy recomendable. Los
temas que son tratados con más libertad son los procedentes de
In the Wake of Poseidon y Islands. Con dos solistas
natos como Collins y McDonald, Jakszyk no puede competir y se
dedica sobre todo a ser el cantante, pero en las piezas donde
puede brillar como guitarrista (“Ladies of the Road” y “21st
Century Schizoid Man”) no desmerece del conjunto. En directo el
grupo interpreta “Epitaph” y fragmentos seleccionados de los
discos de McDonald & Giles, Ian McDonald y Michael Giles. El gran
reto es que el álbum con nuevas canciones que deberían preparar
para el 2003 esté a la altura de este repertorio. No es esto sólo
un capricho para nostálgicos, la fuerza con la que se interpretan
estas piezas demuestra que hay vida aquí. Esperemos para ver qué
pasa.
Ø
BILL BRUFORD’S EARTHWORKS
–
Footloose and Fancy Free
(DGM
0201).
Este es el doble disco en directo que recoge
14 temas, desarrollados a lo largo de 2 horas, e interpretados por
la formación ya extinta de Earthworks formada por Patrick Clahar a
los saxos –ya no está en el grupo–, Steve Hamilton al piano, Mark
Hodgson al contrabajo y Bill Bruford a la batería. Es el momento
de recordar aquí que este Earthworks tiene poco que ver con el
grupo que formara Bruford en los años 80. Aquél tenía la intención
de introducir la percusión electrónica en los circuitos
jazzísticos como un instrumento “serio”, más allá de las
banalidades del pop. Pero el Earthworks actual tiene como objetivo
establecer a Bill Bruford como un batería acústico “creíble” en el
contexto jazzístico. Creo que grupos con objetivos tan dispares
deberían haber recibido diferentes nombres, pero como no ha sido
así, resumiendo podíamos decir que Earthworks es el grupo de Bill
Bruford. En paralelo con este doble álbum se comercializó un DVD
con un recital distinto de la misma formación. Prosiguiendo con la
ruta emprendida con su disco If Summer Had it’s Ghosts y a
través de los discos del grupo A part and yet apart y
The Sound of Surprise, hemos podido asistir a la
transformación del percusionista en un voluntarioso jazzman.
Cinismos aparte, su manera de tocar ha ido ganando swing y estos
discos muestran una clara progresión hacia los fines propuestos.
En este disco hay versiones de piezas hay versiones de todos los
álbumes citados así como recuerdos al disco de Bruford y Levin
Upper Extremities y al Earthworks original. A pesar de lo
dicho, creo que el Bill Bruford más excitante podía encontrarse en
Bruford – Levin o en King Crimson, pero no en este grupo, que
estilísticamente es un callejón sin salida.
Ø
CALIFORNIA GUITAR TRIO WITH TONY LEVIN AND PAT MASTELOTTO
–
CG3 + 2
(Inside
Out).
Finalmente, el replanteamiento de DGM ha dejado fuera del sello un
disco que fue grabado para ser editado en éste. Y así es que los
alumnos se separaron de la tutela del maestro. No es CG3 + 2
un disco sobre el vacío, sino que es el resultado de más de un año
de trabajo conjunto con Tony Levin, al que se sumó Pat Mastelotto
y que está documentado por dos discos en directo autoeditados por
el piropo grupo. Así que cuando se entró en el estudio lo más
importante era refinar lo ya expuesto. El repertorio y el sonido
del quinteto han llevado al trío a formulas más eléctricas y
rockeras que en sus discos previos para DGM. Esto es muy evidente
en las nuevas versiones que se hacen de temas ya grabados con
anterioridad por el grupo, como “Melrose Avenue”, “Blockhead” o
“Train to Lamy”; también las versiones de Yes (“Heart of the
Sunrise”) o The Mahavishnu Orchestra (“The Dance of Maya”) están
muy trabajadas si las comparamos con las versiones en directo de
estos temas. Hay espacio para improvisaciones y para crimsonizar
una pieza tradicional japonesa incorporándole fragmentos de “21st
Century Schizoid Man” (”Zundoko-Bushi”). La presencia de una
sección rítmica le da mucha vivacidad al trío. Este excelente
disco debería abrirle puertas al grupo, algo que realmente se
merece.
Ø
MICHAEL GILES
– Progress
(Voiceprint).
Si la puesta
en marcha de la 21st Century Schizoid Band ha coincidido
oportunamente con la reedición del álbum de McDonald & Giles, lo
que está claro es que ha propiciado la edición de este disco de
Michael Giles, registrado en 1978 y nunca publicado hasta ahora. Y
no salgo de mi asombro, porque el disco es muy bueno, una obra
conceptual acera de un viaje en tren por la campiña inglesa
compuesta por instrumentales y canciones registradas por muchos
músicos, entre los que destacan Peter Giles y John Perry al bajo,
Dave McRae a los teclados y Jimmy Hastings al saxo tenor, entre
otros. La pieza que la 21st Century Schizoid Band toca en directo,
“Progress”, encaja perfectamente bien en el repertorio del grupo.
Musicalmente es un desarrolló de lo hecho en McDonald & Giles,
pero descubriéndonos a un Michael Giles compositor de altura y
multiinstrumentista. En los textos que acompañan al disco se
menciona d pasada que hay otro álbum inédito grabado junto a Jaime
Muir, Morris Pert y Simon Jeffes entre otros. Espera que no haya
que esperar otros 24 años, si es que se completaron las sesiones
de aquél álbum. Siendo como soy, crítico con las ediciones de
archivo un tanto oportunistas de sellos como Voiceprint, hay que
reconocer que rescatar obras como ésta no tiene precio. Ya que en
“su” época fue imposible editarla, menos mal que ha podido ser
recuperada para nosotros.
Ø
PETER HAMMILL
–
Clutch
(FIE
9127).
No finalizó el año 2002 sin que se editara
un nuevo disco. El hilo conductor en este caso ha sido la
elaboración de una disco entrado en canciones escritas e
interpretadas con guitarra acústica, algo que fue normal en los
albores de la carrera del cantante. No obstante el disco no ha
sido elaborado en soledad ya que se ha contado con la colaboración
de Stuart Gordon a los violines y viola (y un arreglo de cuerda) y
David Jackson, a los saxos y flautas. El propio Hammill parece muy
empeñado en afirmar que este no es un disco folk o de música
Rotos; pero no sé quién iba a confundirse con él.. En cualquier
caso tampoco es un viaje al pasado de Hammill, ya que por temática
y estética el disco se vincula a su época actual.. A mi no me ha
entrado a la primera, y mi impresión es la de encontrarme con un
None of the Above pero interpretado con guitarra acústica.
El uso de estas texturas no quiere decir que sea un disco fácil,
ya que las composiciones no son muy asequibles. Es el típico disco
de Hammill que hay que escuchar con atención varias ocasiones para
entrar en él. Es algo inhóspito.
Ø
KING CRIMSON
–
Live in Hyde Park 1969
(CLUB
12).
Por fin fue editado este disco, largamente
esperado por mí, y supongo que por todos los demás seguidores de
King Crimson interesados en las ediciones del Club de
Coleccionistas de King Crimson (KCCC). Este disco nos presenta el
recital dado en Hyde Park el 5 de julio de 1969 por la formación
original del grupo. Un recital de algo menos de 40 minutos e el
que el grupo fue desinhibiéndose con el paso de la actuación.
Debido a las presiones por la falta de tiempo la actuación muy
comprimida con una versión “de bolsillo” de “Epitaph” unida a la
secuencia formada por “Mantra”, “Travel Weary Capricorn” y “Mars”.
Los otros temas interpretados fueron “21st.
Century Schizoid Man”, “In the Court of the
Crimson King” y “Get Thy Bearings”. El
disco se completa con parte de la conversación, entre todos los
miembros del grupo y los roadies, que tuvo lugar el 15 de
marzo de 1997, durante la presentación de Epitaph; y una
versión instrumental de “21st. Century Schizoid Man” registrada
el 12 de junio de 1969 en los estudios Morgan de Londres, una joya
que antes no se había podido escuchar.
Ø
KING CRIMSON
–
Earthbound
(Virgin).
Por fin le llegó el turno a la reedición de
este álbum mítico, nunca editado antes en formato de disco
compacto. La formación era la compuesta por Robert Fripp (guitarra
y melotrón), Mel Collins (saxos, flautas y melotrón), Boz Burrell
(bajo y voz) y Ian Wallace (batería y percusión). El grupo se
estaba desintegrando y este es un buen documento de esto que
relato. Hay mucho jazz y funky en la s improvisaciones, pero este
álbum vale su precio en oro por las interpretaciones de “21st.
Century Schizoid Man” y “Groon”.
La edición en digipack que se distribuyó por
Madrid a precio reducido se agotó en menos de una semana y sólo
queda la opción de comprar la versión “normal” a precio,
escandalosamente, “normal”. Pero esto no debería arredrar a nadie
frente a este disco.
Ø
KING CRIMSON
–
Ladies of the Road
(DGM
0203).
Este doble álbum aparece como una edición
especial del KCCC abierta a todos los públicos y que ofrece
material del grupo formado por Robert Fripp, Mel Collins, Boz
Burrell y Ian Wallace. El origen de estas grabaciones, con pocas
excepciones, proviene en su mayor parte de los cuatro disco
publicados por el KCCC con material de este período El primer
compacto contiene tomas de “Pictures of a City”, “The Letters”,
“Formentera Lady”, “The Sailor´s Tale”, “Cirkus”, “Groon”, “Get
thy Bearings”, “21st. Century Schizoid
Man” e “In the Court of the Crimson King”.
SE avisa que “Formentera Lady” está
abreviada, pero no es el único tema resumido. El segundo disco es
un collage de más de 50 minutos de duración de diversos solos de
guitarra y saxo extraídos de varias interpretaciones de “21st.
Century Schizoid Man” y se titula
Schizoid Men. El resultado es
bueno pero a mi se me antoja insuficiente. Creo que se podría
haber hecho un disco mejor con el material disponible de esta
época poco valorada hasta ahora de King Crimson. No obstante, en
sí, si atender al o que hubiera podido ser, el disco es bueno.
Ø
KING CRIMSON
–
Live at the Zoom Club 1972
(CLUB
20).
Ésta es una de las grabaciones con más
interés documental de las editadas por el KCCC. Este disco nos
presenta el primer recital dado por la formación del grupo con
quinteto con Jaime Muir. Este doble disco contiene todo el
material que iría a formar parte del álbum Larks’ Tongues in
Aspic, todavía algo inmaduro bocetos de temas futuros, así
como extensísimas improvisaciones, que son de lo mejor del disco.
El sonido no es perfecto, pero se pudo conseguir la cinta original
de la cual se han ido publicando diferentes discos piratas a lo
largo del tiempo. Se ha hecho lo que se ha podido y el resultado
es simplemente audible, aunque ha sido muy criticado en los foros.
Pero que se le va a hacer, hay lo que hay. Y esta es una de las
raras ocasiones que vamos a tener para comprobar como sonaba el
grupo formado por Fripp, Cross, Wetton, Bruford y Muir. Y eso no
tiene ningún precio. ¡Lástima que no haya grabaciones mejores!
Ø
KING CRIMSON
–
USA (Virgin).
Y también, por fin, llegó la largamente
esperada reedición de este álbum, que tampoco existía de forma
oficial como disco compacto. El disco es el mismo que fue editado
en 1975, con dos temas añadidos, aunque parezca que son tres, ya
que han adjudicado un título a los sonidos previos a “Larks’
Tongues in Aspic, Part II”. Éste fue uno de los primeros discos de
King Crimson que tuve y ceo que aún me estoy recuperando de la
impresión. Viene todo lo que venía en el disco original tal y como
venía en éste, lo cual desagradará a quienes esperaban poder
escuchar la improvisación “Asbury Park” y el tema “Easy Money”
completos. Supongo que eso podremos escucharlo alguna vez en algún
disco del KCCC. A cambio y después de la incendiaria versión de
“21st. Century Schizoid Man” se nos ofrece nada más y nada menos
que “Fracture” y a continuación “Starless”, en interpretaciones
extraordinarias. Este es un disco que recomiendo sin ningún género
de dudas, obre todo si no se tiene nada de este período en
directo.
Ø
KING CRIMSON
–
THRAK
(Virgin).
Poco hay que decir al respecto de este disco
que no sea sobradamente conocido por cualquier fan de King Crimson,
pero si lo traigo aquí es porque también ah sido reeditado dentro
de la serie del trigésimo aniversario, remasterizado y en formato
digipack. No he podido apreciar ninguna diferencia entre la
versión de 1995 y al actual. Una reedición innecesaria desde mi
punto de vista, aunque cualquier pretexto es bueno para volver a
escuchar al doble trío en acción.
Ø
KING CRIMSON
–
Level 5 –edición japonesa–
(Pony Canyon).
Aún menos hay que decir de este disco. La
diferencia que tiene con la edición “normal” es el cambio de una
toma de “Virtous Circle” por otra distinta, el disco por lo demás
es, en la práctica, idéntico a su primera y más asequible versión.
Ø
KING CRIMSON
–
Happy with what you have to
be happy with
(Sanctuary).
Por motivos que ignoro la distribuidora
española del sello Sanctuary se resiste a distribuir este disco,
aunque si hizo llegar copias promocionales a la radio. Lo cual es
más grave porque ya en el extranjero se mueven promos de The
Power to Believe. King Crimson hace cosas inesperadas, ya que
si se esperaba una especie de VROOOM, este disco no ejerce esa
función. Casi estaría por decir que incluye lo que no irá en el
disco. Hay cuatro temas centrales. “Happy...” es una versión
abreviada del tema del mismo título que irá en The Power to
Believe y suena como una extraña mezcla de Tool y Beatles. Me
dejó muy frío la primera vez que lo escuché. “Eyes Wide Open” que
aquí aparece en una versión acústica, también formará parte del
nuevo álbum y es el típico tiempo medio belewiano, una canción muy
bonita, peor no es la versión definitiva. “Potato Pie” es un blues
crimsoniano, sin más. Por último se ofrece una toma en directo
sacada del KCCC de “Larks’ Tongues in Aspic, Part IV”. Hay otros
seis temas, muy breves, que en su mayoría son haikus de Adrian
Belew, junto a un instrumental de percusiones y un pequeño
soundscape. Después del último haiku hay un collage no acreditado
llamado “Einstein’s Relatives” obviamente ensamblado por Adrian
Belew, por momentos muy curioso. La impresión que tuve es que más
que un disco de King Crimson, parecía un trabajo de Adrian Belew.
Por contrapartida, Andrew Keeling
compara The Power to Believe con In the Wake of Poseidon.
Ya veremos, pero esto implica que este
EP de 33 minutos no se parece al nuevo álbum.
Ø
TONY LEVIN
–
Double Espresso
(Papa
Bear).
Este es un doble en directo recogido en la
gira de presentación del álbum Pieces of the Sun. El
repertorio se basa en ese disco así como en piezas de Waters of
Eden con algún recuerdo para Genesis, King Crimson y Led
Zeppelín. La música de la Tony Levin Band no descubre la pólvora
pero es un grupo muy destacable. El disco está muy bien y lo que
está haciendo Tony Levin es más bien agradar a los fans. Creo que
en King Crimson (y en los ProjeKcts y en BLUE) él se ponía el
listón más alto. En cualquier caso me gustó Pieces of the Sun
y este disco también. Levin se acompaña de Larry Fast a los
sintetizadores, Jesse Gress a la guitarra y Jerry Marotta a la
batería. También aparecen el California Guitar Trio, el batería
Doug Stringer y el hermano de Tony, Pete Levin al piano. Muy
agradable.
Ø
MASTICA
–
MasTicAttacK
(autoedición).
El segundo disco del trío es muy
sorprendente, ya que nada tiene que ver su primera obra. No, no es
una colección de canciones sino el encadenamiento de una serie de
improvisaciones que tuvieron lugar en estudio y en directo. 14
temas, por llamarlos así en los que el trío formado por P@M (Pat Mastelotto,
a la batería y electrónica), gum B (bajo, cello, mandocello,
guitarra tenor y voz) y Munk E (saxo alto, clarinete, clarinete
bajo y voz) fue acompañado por Bill Munyon (electrónica), Brad
Houser (saxo barítono y percusión), Branden Harper (batería y
percusión), Bruce Salmon (teclados) y Miable Williams (voz). La
música es tan iconoclasta como puede suponerse, ni es jazz, ni
rock, ni electrónica, ni nada categorizable. Sólo música en bruto
no apta para cardíacos. Poco que ver, salvo en plano profundo, con
la música que actualmente hace King Crimson.
Ø
MCDONALD & GILES
–
McDonald & Giles
(Virgin).
Por fin se ha reeditado este disco en formato compacto para todo
el mundo, fuera del mercado japonés, pero no es una reedición de
la hecha para aquél mercado, ya que el disco ha sido remasterizado
por Ian McDonald y las mezclas son nuevas; inspirado por la
edición del trigésimo aniversario de King Crimson. El disco es un
clásico en su estilo, muy próximo a lo expuesto por King Crimson
en sus comienzos. En un alarde de honradez Robert Fripp comentó
que si In the Wake of Poseidon era la mitad del segundo
disco de King Crimson, este disco era la segunda. Gran parte del
contenido se compuso mientras McDonald y Giles eran miembros de
King Crimson y eso se nota. La pieza más larga y ambiciosa del
disco, “Birdman” incluso tiene letras de Peter Sinfield. Creo que
no es un mal momento para aprovechar la oportunidad y conocer esta
obra; muy oportunamente reeditada con la puesta en marcha del a
21st Century Schizoid Band. Ojalá la música de este grupo sea la
continuación en calidad y estética de lo contenido en este álbum
de 1970.
Ø
STEVE ROACH & JEFFREY FAYMAN
– Trance Spirits
(Projekt 135).
Poco tiene que ver este disco con el disco de Fayman & Fripp A
Temple in the Clouds, pese a lo que se comentó no es este un
disco de trío sino de dúo y Fripp sólo aporta sus soundscapes,
pero no su personalidad en tres piezas del mismo. Oleadas de
sonido punteadas por percusiones étnicas. Puedo decir que después
de la primera escucha del disco tuve dificultades para recordar
cada tema por separado, ya que todo me parecía un poco lo mismo,
darle vueltas a la misma idea durante 70 minutos. Quizá es que
estas cosas no sean las mías, pero fui a la escucha de la obra lo
menos prejuiciado posible.
Ø
VIRELAI
– Sad Steps
(RiverRun RVRCD62)
Virelai es un grupo de música antigua
integrado por Catherine King (voz), William Lyons (flauta
renacentista), Susanna Pell (viola) y Jacob Heringman (laúd).
Par este disco encargaron nuevas composiciones sobre textos
renacentistas a varios compositores. Uno de ellos es Andrew
Keeling, el músico y musicólogo que está haciendo los arreglos
para orquesta de ciertos soundscapes de Fripp y piezas de King
Crimson. Él aporta tres piezas al disco y lo más insólito: u
arreglo para este grupo del “Trio”de King Crimson. El resultado
es muy bueno y encaja como un guante en el concepto del álbum.
Los otros compositors son el propio
Jacob Heringman, Andrew Anger, Roy Marks, Alastair Greig, David
Stoll, Fabrice Fitch, Elizabeth Liddle, Jonathanm Chernette y
Bryan Johanson. No está de más
recordar aquí que Jacob Heringman editó dos discos de laúd a
través de la serie Present Moment de DGM; y que Andrew Keeling
está presente en el álbum Hidden Streams del grupo Opus
20, también en DGM. El disco es variado, alternando canciones e
instrumentales, y se deja escuchar con agrado. Yo lo recomiendo.
ALGUNAS DIRECCIONES DE INTERÉS
DGM.
www.disciplineglobalmobile.com.
ELEPHANT TALK:
www.elephant-talk.com.
KRIMSON NEWS:
www.krimson-news.com.
KING CRIMSON LIVE!:
http://members.aol.com/nisimoto/klive.htm.
EL MELLOTRON :
http://www.mellotron.org
King Crimson En Español:
http://geocities.com/crimson_espanol/
RUEGO FINAL
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estar interesados en recibirlo. Es una forma más de comprometerse
con la difusión desinteresada de la música. Si has recibido el
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Un afectuoso saludo,
Carlos Romeo
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CARLOS ROMEO
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